Desde pequeños muestran su terquedad. Una forma de manejar esta características es hablándoles suavemente, explicándoles el porqué de las cosas y darles argumentos. Aunque tu pequeñín no hable, podrás notar cómo cambia su comportamiento cuando le explicas tranquilamente lo que sucede, a cuando intentas forzarlo para que haga algo.
Tienen grandes habilidades artísticas, por lo tanto, si tienes la posibilidad debes inscribirlo desde muy pequeño en cursos de iniciación musical, canto, pintura o temas relacionados.
Tienden a ser posesivos y celosos. Tendrás que utilizar un método delicado para enseñarle a compartir y a entender que no todo le pertenece.
Son tranquilos, alegres, inteligentes y amantes de la vida estable y familiar.
También son independientes, constantes, persistentes y muy cariñosos.