Por lo general son pequeñines tiernos, encantadores y cuando sonríen llenan de luz todo el espacio.
Se adapta fácilmente, se come lo que le prepares y no le gusta mucho tomar decisiones. Sin embargo, debes ayudarlo en ese campo, para que más tarde se sienta orgulloso de sí mismo.
Son aventureros por naturaleza, pero también les encanta cultivar su intelectualidad, leer cuentos y escuchar historias.
Le gusta tomarse las cosas con calma. Son serenos y tranquilos en su vida. Eso incluso lo notarás desde sus primeros días de nacido, por eso no trates de forzarlo o apurarlo para que haga algo que deseas.