Se destacan por defender sus ideales y por su independencia mental.
Es importante que lo acompañes en los momentos que para él son trascendentales y que lo ayudes a combatir sus miedos.
Cuando son adultos, se distinguen por su generosidad, paciencia, ternura y seguridad en sí mismos. Estas características los acompañarán si han contado con un hogar amoroso y con la empatía emocional que necesitan en la infancia.
Tienen un temperamento voluble. Son idealistas y soñadores y aunque sus emociones son intensas y variadas, muchas veces son solitarios.
Es necesario que permanentemente les recuerdes que son buenos, despiertos e inteligentes y que los amas mucho.
Son ahorradores y se las ingenian para conseguir su propio dinero, aún desde pequeños.