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CARTA A LOS REYES MAGOS
 
 
 
Queridos Reyes Magos:
 

Espero que al recibo de la presente os encontréis bien de salud. Aunque vivo en una pequeña ciudad, en esta ocasión os escribo desde la casa de mis abuelos. Me llamo María, tengo diez años y este año he sido muy buena, pero que muy buena. He obedecido a mis padres en todo, y sin protestar, que tiene más mérito. Además, siempre he tenido mi habitación limpia y mis juguetes recogidos. También me he portado bien en el colegio y he sacado buenas notas, aunque debo reconocer que no tan buenas como otras veces. Pero he aprobado todo, incluso saqué un notable en lengua.

Una vez expuestos mis logros, que estoy segura vosotros ya los conocíais, ya que vuestros pajes os informan de todo lo que hacemos los niños. Os diré que mi primera intención era pediros algunos juguetes que me hacían mucha ilusión. Sólo son cuatro, los cuales os detallo a continuación:

-Nancy estudio de peinados, que es para aprender a peinar a mis muñecas y a mis amigas.
-Cámara digital de Hello Kitty, para poder hacer fotos cuando me vaya de excursión en el colegio.
-Unos patines, para poder patinar con Clara en el parque.
-Barbie doctora, que me encanta con su vestido de médico.

Como podéis observar no son muchos y tampoco es necesario que me los traigáis todos. Pero después comencé a pensar que esto no es lo que realmente deseo. En estos momentos lo que me gustaría es una poción mágica para acabar con la bruja malvada llamada “Señora Crisis”. No sé si la conocéis, pero aquí es bastante famosa y parece imposible terminar con ella. Pero como vosotros sois magos y debéis ser muy buenos porque sois los reyes, estoy segura que sabéis como prepararla.

Así que si no es mucha molestia, os agradecería que me mandaseis la fórmula y las instrucciones para realizarla y así poder destruirla para siempre. No quiero que penséis que soy mala o algo por el estilo. Pero es que esta señora ha hecho mucho daño a mi papá y yo no quiero que esté triste ni preocupado. Es por eso que prefiero que me ayudéis a vencerla, antes que todos esos juguetes que tanto me gustan. Así mi papá podrá volver a trabajar, aunque debo reconocer que echaré de menos que no esté en casa conmigo.

Os doy las gracias por adelantado. También quiero deciros que os dejaré un trozo de bizcocho debajo del árbol de navidad, para que repongáis fuerzas después de una noche de duro trabajo. Además de un cubo de agua para que los camellos sacien su sed. De todas formas si decidís traerme alguno de los juguetes que he pedido antes, que sepáis que podéis hacerlo.

Un beso muy grande.

María

 
 
 
 
 
Autor/a del cuento
© Silvia Moure - 43 años
Web: El diario de Maria