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Había una vez una isla maravillosa, rodeada por un océano
transparente. Se decía que dentro de la isla, se encontraba enterrado un tesoro
de gran valor, pero nadie se atrevía a ir allá. Pero un buen día, dos niños
valientes decidieron ir en la búsqueda del tesoro. Ambos muchachos construyeron
una pequeña balsa y partieron en busca de la aventura.
  Cuando
los dos aventureros, que se llamaban Paco y Peco, llegaron a la arena, se
dispusieron a buscar el tesoro, se encontraron con un pelicano, que les dijo:
Los niños se sintieron muy felices por eso. El pelicano levanto
sus alas y voló hacia la inmensidad del mar. Casi al instante, una gaviota con
mirada extraña se acerco a los niños y les dijo, muy maliciosamente:
Cuando la gaviota alzo el vuelo, los niños se vieron y se
sintieron celosos de cada uno, sin embargo, no dijeron nada y exploraron la
isla.
Fue alrededor del mediodía cuando Peco encontró una enorme X
dibujada en la arena de un extremo de la isla: era el lugar del tesoro.
Naturalmente, se sintió muy feliz y estuvo a punto de llamar a Paco, pero
recordó las maliciosas palabras de la gaviota y sintió temor de que SU tesoro
fuera compartido con Paco. Así pues, no le dijo nada y comenzó a cavar. Minutos
después, encontró un cofre muy grande y reluciente. Peco lo abrió, conteniendo
el aliento, y cual fue su sorpresa al encontrar tan solo un papel viejo con una
palabra escrita. La palabra era: AMISTAD.
Peco sintió ganas de llorar y no podía creer lo que estaba a
punto de hacer, y comprendió las palabras del pelicano:
Con
eso ustedes pueden vivir felices toda la vida.
Y también supo que la gaviota era una malvada.
Así pues, Peco llamo a Paco y le
dijo que no había encontrado nada. Su amigo lo creyó y ambos regresaron a casa,
muy felices pues habían echo una gran aventura. Fue hasta mucho tiempo después,
cuando ya eran adultos, que Paco confeso lo que había pasado en la isla, y Paco
se conmovió muchísimo.
Tiempo después, Paco y Peco
compraron un bote para explorar más islas, y las personas no comprendían por que
habían bautizado a la nave con el nombre de
El Pelicano. |