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 GUNILIA EL MONSTRUO
 
 
 
En el viejo barrio de Avellaneda, al norte, había una cueva.

Ahí vivía un monstruo, llamado Gunilia. Todos le temían, pero el pobre no era nada mas que un monstruito bueno, sensible, tratando de que alguien lo aceptara y fuese su amigo. Al barrio vino una nena llamada Mary. Mary, fue a la cueva a investigar, para ver si los rumores de que estaba Gunilia eran ciertos. La niña se encontró con el monstruo, y se asusto. Gunilia le dijo que no gritara ni tuviera miedo, le dijo que el era bueno, y solo quería hacer amigos, la nena comprendió las palabras de Gunilia y lo llevó a la ciudad para que lo conocieran. Todos se atemorizaban pero Mary les decía:

-Es solo un pobre angelito tratando de hacer amigos.-

-Por favor, acéptenlo es re bueno.-

Los niños que estaban allí, se tranquilizaron y pronto Gunilia tenia muchos amigos, pero, la niña mas rica del pueblo, que se llamaba Simoneta, no lo aceptaba porque decía que era ?inferior a ella? y que no iba a estar con personas que no sean de su categoría. Eso entristeció mucho a Gunilia, que regresó a su cueva y no salió durante tres semanas. Como Mary veía que no había vuelto a ver a su amigo, fue hasta donde el vivía.

-Permisooooooo, Guni, Gunilia, ¿puedo pasar?- Decía la nena.

El no le contestaba, hasta que le dijo Gatarilia, su mamá:

-Pasa querida, si sos amiguita se mi nene pasa-

La chica entró y Gatarilia le dijo:

-Mi hijo esta muy triste por lo que le dijo esa presumida de Simoneta, anda a hablar con el para ver si sale un poco, hace tres semanas que esta ahí, muy angustiado.-

Mary entro a la habitación de Gunilia y dijo:

-Guni, no te angusties por lo que te dijo presumida de Simoneta, es re mala y no te conviene tener amigos como ella. Me tenes a mí, que te quiero por tu buen corazón.-

-Yo solo quería hacerla mi amiga? Buaa buuaaa!!!!- Lloraba el pobre monstruito.

-Mmmmm?. . ¡¡Ya sé!! ¿Vamos a tomar un chocolate calentito?- Proponía Mary.

-Dale dale?.!!!! El mío con mucha azúcar! mmmmmmm? Que ricoo!!-Decía Gunilia mientras pegaba un saltito para ir con su amiga.

Fueron a tomar el chocolate y se encontraron con Simoneta, o mejor dicho, la Presumidita? como le decían el el barrio.

Fue entonces, que Simo, que así la llamaban sus padres, se acercó a Mary y a Guni y dijo:

-Gunilia, te quiero pedir perdón por lo de hace tres semanas-

-Estoy muy arrepentida y te quiero pedir que seas mi amigo. No tengo ninguno, todos los que parecen ser mis amigos están contratados. Vos también Mary, me hiciste ver las cosas malas que había hecho y me hiciste cambiar.-

-Esteee? no se que decir? ¡¡¡¡¡¡¡¡TE PERDONO!!!!!!!!!-exclamó Gunilia

-Yo también- dijo Mary.

Desde ese día, los tres fueron inseparables y fueron amigos por siempre.
 
 
 
 
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Autor/a del cuento
© Clara Astudillo