P  U  B  L  I  C  I  D  A  D P  U  B  L  I  C  I  D  A  D
 
 

 

 

 

 

María Recrea

Escritora. Despertadora de sueños. Aprendiz de lo humano. Me gusta empezar por el postre, ver el atardecer en el mar y sonreír a personas desconocidas.

Web: CuentoDe.com

 
 
El cuento del gran Lucas
 
 
 
Lucas era el niño más grande de su clase. No el más mayor por edad, ni el más alto simplemente, era el más grande de todos. Y al multiplicar su altura por su anchura, como se halla la extensión de una habitación, el número que resultaba rozaba el infinito.

Nadie sabía por qué Lucas había llegado a ser tan enorme, pues cuando nació era un bebé incluso más pequeño que los demás. Pero entonces, sus padres, por miedo a que se quedara demasiado pequeño, comenzaron a alimentarle más y más.

 
Ellos, al mirarle no veían a un bebé enano, tal y como sus ojos les mostraban, veían a un gran bebé en todo su esplendor. Para ellos Lucas era su gran tesoro, y como un ser grande, le alimentaban.
Y así Lucas, el niño que nació enano se convirtió en un gigante, en el más grande de todos.
 
Hasta que un buen día empezó a menguar, más y más cada semana, y de manera notoria a los pocos meses. Sus padres estaban preocupadísimos:
 

- ¿Qué te pasa, hijo?- le susurraba con lágrimas en los ojos su madre, mientras le observaba dormido.

 
Porque se lo preguntaba cuando estaba despierto y él no contestaba. El gran Lucas cada vez era más y más pequeño y nadie sabía por qué, nadie menos Lucas. Él había empezado a menguar el día que su mejor amigo, Juan, se fue del colegio.
 
Lucas y Juan eran muy buenos amigos, y Lucas sentía que su amistad le hacía grande. Grande tan grande cada día, como todos podían ver al mirarle con asombro como de costumbre. Y es que Lucas sin Juan estaba muy triste, porque nadie le entendía como él, ni compartía su gusto por la papiroflexia, ni sus ideas sobre la vida. Por eso, desde que Juan se fue, el gran Lucas había perdido poco a poco su magnitud y cada vez se hacía más y más pequeño, cuan pequeño se sentía sin aquella gran amistad.
 
Hasta que un día se volvió tan pequeño, tan minúsculo, que los demás casi no podían verle. Así, se levantó una mañana y la sábana que le arropaba le pesaba tanto que tardó un buen rato en moverse. Como se volvió tan pequeño pudo observar a su familia sin que le vieran, y vio como sus padres discutían porque estaban desesperados por no saber qué le pasaba a su hijo.
 
 

Al ver aquello, Lucas se dio cuenta de lo mucho que sus padres le querían y se comenzó a sentir más y más bien. Pensó que, aunque Juan se hubiera ido del colegio, tal vez podría hacer amigos nuevos. Y también pensó que, en cualquier caso, siempre podría contar con el amor de su familia para volver a ser el Gran Lucas que era.

 
 
 
País: España
Enviado por:
María Recrea
Publicado el:
6 de junio de 2015
 
 
Volver al menu cuentos.